No quiero ser la única

No solo nuestros padres nos enseñaron esto y a lo mejor ellos tuvieron poco qué ver, pero al final Occidente nos entrega la imagen del “amor de tu vida”. Esa persona que está en los libros, los poemas, los medios, y hasta en las historias familiares y las pinturas de mi adorado Salvador Dalí.

Nos hablan de una única persona capaz de completarnos, como si viniéramos incompletos. La única persona con la que soportaríamos despertar cada mañana por décadas, como si nuestra vida estuviera escrita y no tuviéramos elección.

Será optimismo, o terquedad, pero sin creer en el destino me cuesta creer que entre los más de siete mil millones de seres humanos que compartimos planeta no pueda construir vida o pareja con más de uno. No digo que sea sencillo compartir planes con alguien, y menos trazarlos en conjunto, pero no creo que haya solamente un humano para cada humano.

Aún más optimista: no creo estar condenada a amar una sola persona en toda mi vida, y sé que no es así. Aquí mi punto; tampoco quiero ser la condena de la persona con la que elija pasar meses, años, o décadas.

No voy a escribir sobre qué es el amor, el amar, o de qué forma debemos vivirlos. En eso, cada cual a su manera. Aquí lo que yo preferiría.

Mi abuelo y mi abuela llevan casi sesenta años casados, poco tiempo más juntos; esto desde que mi abuela era prácticamente una adolescente. Ella, como muchos de nosotros, cree que no podría jamás sentir por alguien lo que siente por el abuelo, ni compartir con nadie lo que comparte con él.

Al sol de hoy se coquetean al verse, se escriben cartas de amor, y no faltan a los gestos de cortesía y afecto que les hacen sonrojar. Tienen una familia hermosa, diversa, y bastante unida; además de recorridos impecables como artista ella, y jurista él. Ellos son el cuento de hadas que cualquiera desearía, salvo quizá yo.

No digo que no sean felices, no digo que no se amen, pero sí digo que en parte se aman no por lo que son uno u otro, sino porque no podrían amar a nadie más. Es una convivencia que no se basa en que sean lo mejor para el otro, sino lo único. Yo me pregunto si creyendo que son el único para el otro ¿habrían permanecido juntos si hubiere habido maltratos, golpes, o infidelidades no consentidas?, ¿se habrían quedado solos de haber enviudado tempranamente, o haber sido abandonados por el otro?

No me interesa ser la única persona que mi pareja haya amado en su vida. Si es cuestión de elegir, no quiero que esté conmigo pensando que soy la única persona a quien puede amar, que no tenía elección y no podía ser nadie que no fuese yo.

Tampoco habría querido quedarme con mi primer amor sin saber que podía amar a alguien más. Hay algo embriagador, y una sensación de omnipotencia, que vienen del amar sin depender, del poder elegir, y del saber que tu vida es tu decisión.

A nosotros, que no nos atrape el engaño de estar atados por el destino; amémonos no porque no podemos construir vida con alguien más, sino porque incluso siendo posible hacerlo, queremos construirla juntos.

Imagen tomada de www.nosolomoda.com

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