Carta a los amigos

Siempre he pensado que la amistad es bonita porque es un sentimiento libre, en el que se puede ser uno mismo y permitir que los demás también sean. En la amistad no hay apegos, no importa el tiempo y simplemente se está ahí, dispuesto, importan más las risas, los recuerdos, las miradas y los puntos en común. Nos acostumbramos tanto a estar ahí que olvidamos agradecerles a los amigos por existir.

El oficio de escribir cartas se ha vuelto cada vez más escaso, las conexiones a internet y las aplicaciones nos han alejado del arte de acercarse al papel, de describir paisajes y recordar detalles para contar, pero de todos modos, para mí ha sido siempre indispensable dejar notas inesperadas para las personas que quiero, hacer una carta para despedirse o agradecer y decir lo que pienso.

Alguna vez después de escribir un texto sobre la importancia de las cartas de despedida, una amiga me dijo, que por qué nunca le había escrito una carta a ella si éramos amigas de siempre, desde la infancia y yo no tuve respuesta que darle y todavía estoy en deuda.

Me gustan mucho los amigos, su complicidad, su presencia y desinterés, por eso, en estas 400 palabras escritas para esta semana, quiero agradecer a mis amigos, y cuando digo amigos, es a los amigos del corazón, no llamo amigo a nadie con quien no haya compartido un recuerdo que toque el alma. Y menos mal he tenido la fortuna de encontrar muchos, los de toda la vida, los recién llegados, los que ya han pasado y se extrañan, los que se van y vuelven, los que llegan de forma inesperada, los que fueron y los que entran intempestivamente, profundamente, los de hablar sincero.  

Queridos amigos: gracias por su sensatez, por los jalones de orejas, por las canciones, las lágrimas y el tiempo para los llamados urgentes, gracias por darme cuerda para vivir, gracias por escucharme, gracias por la confianza de saber sus pensamientos y emociones, gracias también por las palabras y por aceptar las equivocaciones. Además…perdón por las ausencias.

Esas personas que nombramos amigos, nos salvan los ratos, nos salvan la vida. Así que además de dar las gracias, queda una tarea: cuidarlos más, vernos, tomar café, escribir la respectiva carta a cada uno y recargarnos de energía.

Y para este tema, cabe recordar siempre a Vinicius de Moraes:

“…Tengo amigos que no saben cuánto son mis amigos.
No perciben el amor que les profeso y la absoluta
necesidad que tengo de ellos.
(…) A algunos de ellos no los frecuento, me basta saber que ellos existen.
Esta mera condición me llena de coraje para seguir enfrente de la vida.
(…) La gente no hace amigos, ¡los reconoce!”.

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1 Comentarios

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    Nathalie 13 de agosto de 2017

    Angel te quiero mucho un abrazo

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