¡Qué pesar de Medellín!

Como siempre pasa, a principios de agosto empieza la Feria de las Flores, la oportunidad en la que Medellín le muestra al mundo lo mejor de sí, y abre sus puertas a visitantes de todas partes que quieren vivir de primera mano la alegría del pueblo paisa y sus tradiciones.

Una vez más, queda comprobado que el evento mueve masas, y sobretodo muchísimos turistas. La ciudad se transforma por unos días en un pequeño crisol de acentos e idiomas, con hoteles llenos, discotecas a reventar, y centros comerciales que – literalmente – se hacen su agosto. El derrame económico no se puede cuestionar, pues el evento deja miles y miles de millones a la economía local.

A pesar de los muchos visitantes y eventos, este año fue diferente. Los visitantes de Medellín llegaron a una ciudad que parece dejada a su suerte. Con toda seguridad, en muchos de sus recorridos, los turistas vieron el estado de las calles – llenas de huecos – que alguna vez fueron el orgullo de la ciudad y con las que siempre sacamos pecho, especialmente frente a nuestros amigos de la capital.

Medellín hoy es otra. No es más que caminar por las calles para notar el descuido. En los parques y zonas residenciales todo está rayado de aerosol, desde jardineras hasta las fachadas de las casas. Cada vez vemos menos árboles que dan sombra, pues las “autoridades” ambientales consideran que es necesaria su tala “por seguridad”, aunque al ver los troncos que quedan a su paso, se ve que eran árboles completamente sanos.

Si el turista transita por el puente de “La 4 Sur”, verá que el descuido es tal, que muchos de los paneles metálicos que protegen el puente ya no existen. Dada su fama y reputación de años atrás, los visitantes estuvieron también en el Parque Lleras, donde pudieron apreciar el desorden, la prostitución y la venta de drogas en cada esquina.

Llegaron miles de personas a una ciudad donde el presupuesto para cultura y educación fue recortado, en la que las voces que contradicen son retiradas de sus cargos (¿les suena el ex director del Teatro Pablo Tobón Uribe?), en la que el alcalde pretende criminalizar la protesta ciudadana porque sencillamente le está diciendo las verdades en la cara. En un año y medio de gobierno, la alcaldía ni siquiera ha podido terminar las obras que estaban pendientes de la administración anterior.

Los turistas llegaron a una Medellín en la que no se vende cerveza en el centro de la ciudad porque las bandas criminales prohibieron la distribución del producto a las empresas productoras, porque los comerciantes no quisieron pagar más vacunas.

Ayer terminó la Feria de las Flores y, en 7 días del mes, la ciudad ya tiene 18 homicidios. Tan sólo en el mes de julio hubo más de 50. Tenemos un helicóptero para jugar a Policías y Ladrones que no sirve para absolutamente nada, excepto para hacer ruido y despertar a los vecinos en sus horas de descanso. Aunque según nuestras autoridades, no hay nada de qué preocuparse pues en Medellín “no matan a la gente de bien”.

Está claro que en esta ciudad reinan el desorden y el descuido. Yo le ofrezco disculpas a los visitantes que llegaron a ver el estado en el que está la ciudad, y espero que pronto podamos tenerles de nuevo la Medellín que tan bien se vende en los medios de comunicación.

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3 Comentarios

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    Andres 16 de agosto de 2017

    Pfff exagerado, tan raro que los colombianos quieran llamar la atención generando caos.

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    Mario Rojas 13 de agosto de 2017

    En realidad no estoy de acuerdo con lo que dice, la transformación de la ciudad es positiva y parece que el artículo se concentra en cosas muy pequeñas y puntuales que siempre han existido. Porqué no mensiona los aspectos positivos, que han permitido que la ciudad atraiga ese turismo que se ve reflejado en la gran inversión que se hace en la industria hotelera de la ciudad? Ahora, en Medellín y con base en el código de policía no se puede beber en la vía pública y no creo que el redactor haya ido al centro a verificar si se vende o no cerveza. Debemos crear un ambiente más positivo de la ciudad y no desprestigiarla con esos comentarios de corte Uribista en donde se realza el pesimismo. Pero claro que tenemos que mejorar muchos aspectos en diferentes campos no somos una ciudad perfecta y por último tenemos que presionar a los gobernantes a mejorar sus gestiones.

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    Beatriz Beckers 10 de agosto de 2017

    De verdad esta la vida asi de mal en los Medellines?

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