Por el derecho a pensar distinto

Por lo que tuve que vivir las últimas semanas, decidí escribir una columna, expresando de manera muy general el aprendizaje que me dejó todo este acontecimiento. En mi opinión un Estado Social de Derecho como el colombiano, que en su Carta Magna consagra la protección de los derechos y las libertades de los colombianos, no se puede permitir acciones discriminatorias como la cometida por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores en cabeza de la canciller María Ángela Holguín. Quiero dejar claro que no lo digo por el hecho de que haya ocurrido en el gobierno de Juan Manuel Santos –del cual soy contradictor en muchos aspectos-, sino porque en ningún caso se puede permitir un constreñimiento a la libertad de expresión, de conciencia y la igualdad, en razón de su opinión política, religiosa, orientación sexual, raza, clase económica o género. Los derechos, libertades y deberes para los ciudadanos no pueden cambiar dependiendo si son de izquierda, de centro o de derecha; ni tampoco puede haber ciudadanos de primera y de segunda categoría clasificados dependiendo de los atributos anteriormente mencionados.  

Los jóvenes somos el presente del país y muy pronto vamos a tomar las riendas de Colombia, no se nos pueden negar oportunidades para formarnos profesional y académicamente, y menos dentro de las entidades del Estado. En Colombia debemos superar la noción que da a entender la ministra con sus acciones, en la cual el Estado es como una especie de “botín” del cual solo se puede participar si se está de acuerdo con el gobierno de turno; la ministra cometió una equivocación grave y violó muchos de los postulados de nuestra carta política (artículos 13, 18 y 20). Eso no se puede tolerar y como ciudadanos no podemos dejar que cosas como estas vuelvan a ocurrir o corremos el grave peligro de otorgarle a aquel que ostente el poder, la potestad de actuar como le convenga aún si lo hace cometiendo graves violaciones a nuestros derechos y libertades. Como lo manifesté en muchos espacios, espero que ningún joven tenga que dejar de ser crítico para lograr un espacio en el Estado; es uno de los deberes de la ciudadanía ser exigentes con los gobernantes y servidores públicos.

Por último, no quería dejar pasar la oportunidad para que los ciudadanos, de cara al 2018, piensen qué necesita Colombia. En mi opinión, el país requiere retomar el buen camino y alejarnos del mal manejo por parte de Santos. Necesitamos de nuevo seguridad, confianza inversionista, un Estado austero, cohesión social y diálogo popular. Mano firme para los terroristas, criminales y corruptos, y corazón grande para los colombianos de a pie que se ganan su sustento dentro del marco de la legalidad, eso es lo que verdaderamente se necesita para superar los problemas que aquejan al país.


Columna escrita por: Sebastián Acosta Moncada 

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