No es ser o no ser; es ser normal, o ser libre.

Sentada, yo, mirando el zapato de mi padre con mi típico gesto de curiosidad combinado con desprecio. Había tenido un día difícil.

-Preciosa, mira, así se ata un cordón: tomas ambos extremos, los cruzas y…- y ahí me perdí yo, justo antes de que mi madre interrumpiera.

- ¡Gordo! ¿Qué le estás enseñando a Ana? Esa no es la forma correcta de amarrar los zapatos ¡No la enredes! Le tomará más tiempo aprender a hacerlo bien.

Ese fue el día en que mi papá, después de décadas de hacer el nudo de sus zapatos a su manera se dio cuenta de que así no se hacía. Ese es mi primer recuerdo de algo que me tomaría años entender: lo normal es cómodo, y generalmente asociamos lo normal con lo bueno.

Pero ¿qué es lo normal?

Según la RAE: “Dicho de una cosa: que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”.

Siguiendo esa línea, alguien normal se ajusta a normas y expectativas fijadas con anterioridad [a él]Es decir, si eres normal te guías por reglas en cuya construcción no participaste y me pregunto ¿dónde queda ese Gran Ideal del siglo XVIII que llamamos libertad?

Es evidente para mí que tendremos que elegir entre: soy del todo normal o soy verdaderamente libre. Ese es, según yo, el gran asunto del siglo XXI: en Occidente no sabemos si lo bueno es ser libre o ser normal.

Cada vez más minorías luchan por sus derechos, las comunidades buscan libertad social, legal y económica. Maravilloso, diría yo… en principio.

Al final, creo que depende del enfoque de esa lucha; cada grupo busca ingresar a los estándares de normalidad, más que destruirlos. Para mí deja mucho que desear, pues es como decir “soy libre si quepo en la jaula en la que quiero estar”.

No creo en un mundo que no respete ciertos parámetros de convivencia; “no matarás” me parece un mandamiento sensato. Eso sí, creo que es mejor un mundo en el que no se limite la ideología, y solamente se limite el actuar en la medida en que sea necesario para la coexistencia.

Entonces ¿cuál es el asunto con querer entrar a la jaula? Creo que se trata de estar acompañados, como si la elección entre normalidad y libertad fuese la misma disyuntiva entre compañía y soledad por falta de tolerancia. Estar fuera de la jaula es estar solos, ser diferentes a quienes gozan del encierro; es ahí donde cuestiono algunas caras del difamado derecho a la igualdad.

La lucha por el respeto a las minorías es válida, pero no debería ser una lucha por la normalización de las minorías, por la inclusión en las mayorías, sino por la coexistencia de los diferentes. Esto mientras veamos la libertad como un valor o un concepto con carga positiva.

Hasta este día mi papá amarra su zapato a su manera, mi mamá lo hace normalmente, y yo sin darme cuenta varío un poco; a veces como él, a veces como todos.

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1 Comentarios

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    LarryFrupe 01 de noviembre de 2017

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