Necesitamos más activismo y menos silencio ciudadano

Bajo cualquier óptica, desde la posición que se mire, a nosotros como país nos falta ser más dinámicos, ser ciudadanos que hagan valer sus derechos, personas decididas. Tenemos que dejar a un lado esa posición cómoda de pasividad y declararnos ¡ciudadanos activistas!


¿Qué es ser un ciudadano? 

Entender a veces este término es medio complejo, pues la concepción que se tiene de este parece ir en contravía con lo que realmente es. Es decir, un ciudadano es aquel “habitante de un Estado con una serie de derechos políticos y sociales que le permiten intervenir en la vida pública de un país determinado”. Ser ciudadano, desde la teoría, es hacer parte de un sistema social, en donde la democracia permite y faculta a la persona a ser activa en el quehacer de su vida cotidiana, ¿Por qué no lo hacemos, por qué reprochamos como sociedad a los que sí realizan actos visibles en el territorio? Esa doble moral nos acaba como sociedad. 


Un activista es…

Desde lo que puede llegar a ser un ciudadano, en principios y proyección, es importante entender cómo se une este planteamiento a lo que es ser un activista. En sí, un activista no es más que un sujeto social que “participa activamente en la sociedad a la que pertenece o practica la acción directa en la lucha por los cambios sociales o políticos que pretende”. Es decir, el activista es una evolución del ciudadano, en sí es un estado perfecto del ser social que activa su energía y la canaliza por el bien común alzando su voz y diciendo “acá estamos presentes”.


Y entonces, ¿en Medellín y Colombia qué pasa?

Es importante desmitificar el rol de un activista. Este sujeto no es alguien que hace “pataleta y reproche”, tampoco es alguien “sin oficio” como creen muchos ciudadanos, que solo buscan llamar la atención del gobierno local, algunos sectores empresariales y medios de comunicación.


Ponga en la mesa el tema que quiera: seguridad, cultura, medio ambiente, política, economía, etc. No importa el sector en el que se aplique, Medellín hoy en día es la ciudad que siente más el activismo social como protesta pacífica y lógica sobre lo que acontece en su entorno. Nos estamos cansando, me incluyo, de la cantidad de asesinatos en la ciudad. El mes de julio dejó 55 muertos, y en lo que va de agosto (1 al 6) la cifra cobró 16 personas más. Nada justifica una muerte, y como bien dice muchas veces mi buen amigo Juan Mosquera“Toda vida es sagrada”. Así el General Gómez diga que aquí a la gente de bien no la asesinan”. Entonces, unos sí y otros no, ¿quién define que uno es de bien y otros no? Acá toda persona merece vivir.


Seamos sinceros, Medellín necesita activistas que defiendan ideas.

 

Activismo que aporta y deja huella

Hace unos días personas y colectivos rechazaron fuertemente la cantidad de muertes violentas en la ciudad realizando acciones sociales para evidenciar lo que parece no dolernos. Mancharon de rojo (con anilina vegetal) algunas fuentes de la ciudad protestando por el derramamiento de sangre, haciendo sentir que cada una es una pérdida. Ellos, valientes ciudadanos que mostraron lo que no quieren que se vea de la ciudad, lograron hacer valer su condición de ciudadanos y le entregaron a una causa justa su posición como activistas: no más muertes, estamos cansados y preocupados, con el grito, ¡#NoMatarás!. El reto: que el gobierno local actúe y logre bajar las cifras con protocolos de seguridad óptimos, educación y cultura. El colectivo No Copio adelanta trabajos fuertes en estos frentes, ya la Alcaldía los llamó para trabajar en conjunto. ¿Entonces, se puede? Claro que sí, ese es un buen ejemplo que es producto no solo de lo que venían haciendo los amigos del colectivo, sino del activismo de todos.


Para dónde vamos y qué hacer 

Si se quiere, se puede. Usted como yo solo debemos hacer valer ese concepto hermoso de ciudadano y ponerlo al servicio de la ciudad, de su día a día, de su acontecer, de los problemas. Ser activista no te hace menos, no te marca, pero sí te hace diferente, por eso mis recomendaciones para hacerlo bien.



  • Reconozca las problemáticas de la ciudad
  • Busque personas que tengan la misma preocupación que usted
  • Reúna voluntades y arme equipo
  • Escriba el caso/proyecto
  • Busque fuentes (públicas y privadas) y contraste información 
  • Valide con otros colectivos, si los hay, su trabajo
  • Busque espacios idóneos para activar su proyecto
  • Sorprenda con acciones poco imaginadas. 
  • Documente todo el proceso 
  • Replique el esquema
  • Haga seguimiento
 

El activismo no depende del gobierno, ni de otros. Está en sus manos, en su convicción y en su liderazgo. Hagamos más por la ciudad, créanme, nos necesita a gritos. 

  • Twitter

0 Comentarios

Ingresa su mensaje

Dejanos su comentario..


Quiénes somos?

Bajolamanga es un medio de opinión informal y alternativo que invoca las palabras para detallar, a la luz de quien escribe, la caracterización de una situación particular que el columnista retrata.

Y así de diversas como son las palabras y las opiniones, así nos proyectamos nosotros, con una única consigna y afiliación: la de la pluralidad, la que permite hablar, debatir y construir a partir de la diferencia y el respeto.

Publicidad
image description
Suscríbete

Recibe nuestras columnas más visitadas del último mes y mantente informado de nuestros eventos proporcionándonos los siguientes datos.