La bicicleta: más allá de saberla manejar

Es interesante ver cómo el planeta le está apostando al uso de transportes alternativos y más ecológicos, y Colombia no se está quedando atrás. El país está trabajando por la creación de una infraestructura más moderna para que más personas se monten a ese sistema que con tan solo dos ruedas, brinda enormes ventajas: es económico, amigable con el medio ambiente, es un buen elemento para liberarnos del sedentarismo, y como deporte le ha dado importantes victorias al país.

Pero, durante las últimas semanas, se ha abierto un fuerte debate sobre el ciclista y su espacio en urbes como Bogotá o Medellín, o en autopistas y vías de relevancia con constante flujo vehicular. Incluso en noticieros nacionales se ha reportado sobre las trágicas muertes o lesiones que varios usuarios de este tipo de transporte han tenido, donde se involucran automóviles, motocicletas e inclusive peatones.

Pues bien, las cifras en sí son muy alarmantes: si analizamos los resultados dados por «Bogotá Cómo Vamos», entidad encargada de medir la calidad de vida y el progreso de la capital del país, se pone como datos que en el 2016 murieron 71 ciclistas y hubo un saldo de 730 heridos por el uso de este medio. El mismo año murieron 379 biciusuarios en todo el país, sin contar con el saldo de 2748 heridos. Y eso que, en lo que va de este año, un poco más de 225 ciclistas han perecido en las vías de la nación.

Buscar culpables puede ser tarea fácil: los ciclistas dirán que los conductores de automóviles son imprudentes, que conducen a muy alta velocidad y que no respetan sus espacios; por otro lado, los conductores dirán que los ciclistas se atraviesan o no respetan las normas de tránsito establecidas, que ellos mismos han de pagar por los errores que cometen. Pero al fin de cuentas, ¿qué se puede hacer para que en vez de andar buscando presuntos sindicados en estos accidentes, se pueda prevenir este tipo de sucesos?

Para nadie es un secreto que son muchos los conductores que no respetan las leyes establecidas para poder transitar tranquilamente; pero hay que tener en cuenta que los ciclistas deben además conocer unos parámetros para poder movilizarse en una ruta, porque no es el simple hecho de sacar la bicicleta, saberla manejar, salir a la calle y ya: ser ciclista implica además un conocimiento de algunas normas que se les impone, como el uso del casco, entender que no se puede pasar los puentes peatonales subidos en la bicicleta, comprender además que al peatón hay que cederle el espacio, que no se puede distraer con audífonos a alto volumen y sobre todo, percibir que aunque se maneje bien una bicicleta, hay que ser muy prudentes y cautelosos a la hora de movernos con ella.  

Qué bueno es saber que cada vez haya más personas que se monten en su bici y la usen como un método alternativo para su movilización. Pero, así como tenemos el derecho a usar la bicicleta, se debe entender que, por el bien de todos, también hay unos deberes que han de cumplirse, por seguridad y garantizar más tranquilidad.

¡A usar la bicicleta, pero con responsabilidad!  

 
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