“La agricultura colombiana es un enfermo en cuidados intensivos” Aurelio Suarez

 

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Bajolamanga dialogó con Aurelio Suárez quien vino a Medellín a dictar su conferencia “ISAGEN y la Crisis Nacional”. Suárez es ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, analista económico y panelista de Mañanas Blu. Espere la segunda parte de esta entrevista sobre el café en Colombia.

 

Bajolamanga: ¿Qué males le trajo al país la venta de ISAGEN?

Aurelio Suárez: Los males de ésta venta se pueden calificar en varias órbitas. En primer lugar, en términos de soberanía energética del país. Cuando usted le entrega el 20% de generación energética a un agente especulador de los mercados financiero-energéticos, y además extranjero, el país corre un riesgo sobre la seguridad de este sector estratégico. Esto no es un infundio, en algunas regiones del mundo, por ejemplo en California, resultó un fracaso cuando Enron Corporation asumió tal responsabilidad social sentando un precedente histórico en ese sentido y soportando el hecho de que nuestra crítica es justa. 

Pero en términos de patrimonio público, también hay impactos en la sociedad. El patrimonio público trasladado a privados genera desigualdad. Esto tampoco lo digo yo, es parte de las causas sobre la desigualdad contemporánea que han expresado economistas como Thomas Piketty. Ahora, en términos microeconómicos, cuando usted da 6.2 billones de pesos por un activo como ISAGEN y lo cambia por apalancamiento financiero de activos a largo plazo de concesiones en carreteras para agentes privados, pues usted se encuentra con que esa ecuación no admite ninguna evaluación seria en términos de rentabilidades financieras o de valores presentes. Empezando porque son activos diferentes; los unos son activos de largo plazo que pueden implicar valorizaciones y el otro es un activo de corto plazo que genera fundamentalmente liquidez para sus propietarios. Esto quiere decir que Colombia cambió una liquidez, por financiar activos de terceros de valorización a treinta años. 

BLM: ¿Logra rescatar cuando menos un elemento positivo de la venta?

AS: Yo creo que es un desacierto total. No hay un aspecto positivo, ni siquiera de la valorización misma de la empresa, ni tampoco con respecto al comprador, y mucho menos sobre el método de subasta que se utilizó. Yo creo que John Nash, el padre de la teoría de juegos, el creador de las subastas, se debió haber revolcado en la tumba con la subasta de ISAGEN. Se supone que una subasta tiene dos variables que se despejan en ella misma: el valor de la subasta y el ganador. En esta subasta, antes de hacerse, ya se sabía el valor y también quién era el ganador. Esto fue una subasta a la colombiana. El ministro Cárdenas y el gobierno Santos le hacen un aporte negativo a la teoría de las subastas, lo que quedará en los anales de la historia como una tergiversación realmente del sentido que esto tiene. 

BLM: Con respecto a la participación de EPM ante este nuevo panorama, ¿se deben o no vender esas acciones?

AS: Yo creo que hay una equivocación en el debate de EPM y la venta de esas acciones que es similar al debate sobre la participación de la Empresa de Energía de Bogotá en ISAGEN. El enfoque que se le ha dado, a mi modo de ver, no es totalmente justo. 

Simplemente se dice es, que se vende esa participación, se recibe algo más de 1 billón de pesos y este dinero se invierte en programas sociales. Creo que el punto no es ese. Si ese es el argumento para vender esas acciones, en adelante cualquier privatización bajo argumentos sociales podrá tener un visto bueno, y no es así. También incide el hecho de trasladar patrimonio publico a patrimonio privado que genera causas de desigualdad. Pero además, y creo que es la más importante, la venta de las acciones de EPM en ISAGEN, no puede verse solamente como un caso empresarial. En el país hay una restricción que reza que ningún agente pude tener más del 25% de la generación de energía. De hecho, ni EMP ni la Empresa de Energía de Bogotá pudieron participar en esa subasta por esa limitación. Si usted toma ese 13% de EPM en ISAGEN, que tiene el 18% de la generación de energía en Colombia, eso le da a EPM en la práctica una participación del 2% adicional a lo que ya tiene en generación propia. En cuanto a Ingresos, significaría que bajará del 22% de generación que tiene ahora, al 20% para que Brookfield suba al 20% la generación eléctrica con su participación en ISAGEN y en la EBSA. Eso sería una ecuación muy desigual, que es aumentarle a un privado extranjero su participación en el mercado de generación eléctrica a costa de la participación de empresas de patrimonio público.

BLM: Ahora hablemos de Agricultura. ¿Qué opiniones tiene acerca de la ley ZIDRES?

AS: La ley ZIDRES, a mi modo de ver, es totalmente inconstitucional. La constitución consagra en sus artículos relativos con el agro, que tienen que tener preferencia para el acceso a la tierra los trabajadores rurales. Posteriormente, sentencias de la Corte Constitucional, como algunas de Carlos Gaviria, hablaron de que los baldíos son bienes fiscales pero que sólo se le pueden entregar a terceros para cumplir los propósitos del estado social de derecho. La ley ZIDRES tergiversa esto aún bajo la forma de asociación. Los análisis que yo he hecho de asociación de campesinos con operadores privados muestran que es una relación absolutamente asimétrica. Los campesinos sobre la base de participar en los cultivos que el operador comercial impone en una eventual ZIDRES, tendrían que pagar un concepto económico muy desconocido que es el costo de oportunidad de la tierra. El costo de oportunidad consiste en que usted recibe la tierra pero la destina para lo que determine otro por un determinado período de años, sacrificando las utilidades, ganancias o beneficios que podría derivar de estarla trabajando hacia distintas opciones económicas en materia agropecuaria. Pero adicionalmente, el Banco Mundial ha introducido un concepto que se llama el costo de asignación social, que es el costo de asignar tierras a grandes operadores o propietarios en detrimento de la propiedad, del ejercicio efectivo y libre de los campesinos, de los pequeños y medianos productores, y de agricultores familiares. 

BLM: Pero limitar la cantidad de tierra que se puede tener a una Unidad Agrícola Familiar, ¿no disminuye nuestra competitividad en materia agrícola?

AS: ¿Cómo vamos a exportar toneladas de maíz perdidas en la mitad de la altillanura a no sé cuántos kilómetros de centros civilizados para llevarlos a embarque? Yo creo que el costo de exteriorización de esa mercancía es un costo supremamente alto. Lo que creo que se monta detrás de esto son operaciones de especulación financiera enormes. Por ejemplo, Cargill Inc. ya tiene 60,000 hectáreas allí, pero solo ha cultivado 10,000 para calentar las otras a través del fondo de inversión Black River Found y así después poder especular con el precio de esas tierras. Aquí no se está gestando un proceso productivo sino de especulación.

BLM: ¿Considera usted conveniente fragmentar el país entre Zonas de Desarrollo Empresarial y Zonas de Reserva Campesina?

AS: A mí no me gusta la segmentación del país. Este es un país que va hacia un modelo como el de Emiratos Árabes Unidos, también hay Zonas Especiales Mineras, etcétera. Y usted cuando le entrega un territorio de 30 o 40 mil hectáreas a un operador internacional del agro-negocio por 40 años, pues finalmente le entrega la soberanía territorial y económica de esa región; creo que eso no es conveniente. Pero también creo que las Zonas de Reserva Campesina buscan cumplir los fines del estado social de derecho, donde el estado sigue teniendo predominio. Me parece que no son comparables a las Zonas de Desarrollo Empresarial. 

BLM: ¿Qué opina de la ganadería en Colombia?

AS: Colombia se potrerizó. Pero se potreriza porque se toma como refugio de la quiebra de la agricultura comercial de cultivos transitorios, fruto de la apertura y el libre comercio. Si usted mira las zonas donde la gente dejó de producir trigo y cebada por poner vaquitas de leche, son las mismas zonas de Boyacá que se quebraron con las importaciones. Y si el Cesar, que producía decenas de miles de hectáreas del algodón, se quebró y lo remplazó por ganado o por palma de aceite, es por eso; porque la gente busca productos de refugio donde pueda competir. 

BLM: ¿Ve en la palma de aceite un potencial agrícola?

AS: Yo no lo veo. No estoy en contra de los cultivos de palma. Pero decir que Colombia se debe convertir en el cultivador número uno de palma en el mundo es además una equivocación. Malasia tiene 11 millones de palma de aceite y Colombia tiene 540 mil hectáreas en palmas de aceite. Nosotros somos unos tomadores de precios en los mercados mundiales de los productos de esta y de sus derivados. Indonesia es lo mismo. Entonces, Colombia podrá tener unos climas tropicales y unas condiciones que pueden servir a ese cultivo, pero pensar que nuestro destino es el de ser unos tomadores de precios en los mercados mundiales de aceite de palma, me parece que puede no ser lo más adecuado. 

BLM: ¿En qué se debe sembrar el campo colombiano?

AS: Con los tratados de libre comercio esa pregunta se vuelve casi imposible de contestar, pero supongamos que se renegocien los tratados o que los dejamos por fuera, su pregunta es céteris páribus. Yo creo que Colombia tiene que retomar el camino de la alimentación. En Estados Unidos, dos de cada tres hectáreas están sembradas en lo que ellos denominan “The AB Crops” que son las ocho grandes cosechas: Arroz, algodón, trigo, cebada, maíz, sorgo, avena y soya. Por algo será. Estados Unidos tiene 140 millones de toneladas de excedentes de productos agrícolas por año. Y la gran mayoría son maíz y soya. Aquí, se tiene que retomar la producción de cereales; los cereales son la proteína vegetal que mejor metabolismo tiene en los animales. El país prescindió de eso, y no solamente para la alimentación de los seres humanos, nuestro sector pecuario, avícola y porcícola importa los cereales. 

BLM: Pero en el mediano plazo, sin que se den ningunas renegociaciones de TLCs ¿Cómo se revitaliza el sector agrícola?

AS: La agricultura colombiana es un enfermo en cuidados intensivos. Cuando usted tiene un enfermo en cuidados intensivos, tiene que quitarle los riesgos más grandes para poderlo llevar a cuidados intermedios. El riesgo más grande son los factores de política externa que el gobierno colombiano ha adoptado. Sin hacer un cambio en estas políticas, el enfermo no tiene como aliviarse y el ministro tendrá que seguir actuando con políticas remediales y no con políticas estructurales. 

Además de que nos meten en esto, no podemos tener subsidios. Es un tratamiento totalmente asimétrico. Asimismo, los subsidios extranjeros tienen un problema, hacen dumping. Colombia ni siquiera tienen medidas anti-dumping, ni ha aplicado salvaguardas. Hay un estudio del Woodrow Wilson Institute que habla del dumping en el TLC Estados Unidos - México. Ese estudio demuestra que tal concepto no es un invento de nosotros los opositores, está comprobado.

 

Foto tomada de las2orillas.co

 

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