Dime cuánto lees y te diré quién eres

Hoy es mi día de suerte, tengo la oportunidad de escribir para Bajolamanga.co. Imaginemos que esto es un comercial en Youtube, así que te pido no le des omitir y sigue leyendo.

En 1990, yo tenía 10 años (saquen cuentas) y la selección Colombia volvía a un mundial después de casi 30 años y con ello volvía una ilusión de la generación X (mi generación) de ser algún día: un deportista. Desde luego esas ilusiones solo fueron posibles para algunos pocos (yo no fui uno de ellos). En los 90´s pasó de todo, nos convertimos en los “inmigrantes digitales”, aprendimos a relacionar Internet con un molesto ruido que todavía reconocemos y durar largas horas chateando con un desconocido en salas de latinchat, mIRC y Messenger. No existía Wikipedia y los “modernos” hacíamos las tareas con Encarta (si no sabe que es Encarta es porque no es de esta generación). Pese a este cambio, todavía las personas no eran fanáticas del CTR-c CTR-v y realmente leían lo que escribían. 

La generación Y (personas nacidas de 1981-1995) o también conocida como los Millenians ya encontraron mucho de las cosas resueltas y supieron qué hacer con ellas para transformarlas. Es la generación de Mark Zuckerberg, Evan Spiegel (creador de Snapchat) y Kevin Systrom (fundador de Instagram). Ellos no descubrieron los medios sociales, sino que abrieron una ventana a lo que el mundo ya estaba haciendo: “socializando”. Lo interesante sucedió cuando esta transformación digital de la socialización llevó a varios de los inmigrantes digitales y los milleanians a cambiar esquemas y ser diferente con un poco de carisma, creatividad e innovación. Se necesitaba más que suerte para ser una estrella de TV o ser un extra en “Padres e Hijos”. Así como, Reed Hastings se le ocurrió una idea cuando encontró un VHS en el baúl de su garaje y tenía una multa increíblemente grande y sabía que las cosas debían cambiar (por cierto, esa idea se llamó tiempo después Netflix), muchas personas encontraron en Youtube una plataforma para lanzarse al estrellato para convertirse en algo que la sociedad llama youtuber.

Al decir youtuber, me acuerdo de la última feria del libro en abril 2016, que sigue siendo tema de conversación. Ningún otro escritor había logrado convocar tantas personas (si porque los niños y jóvenes también son personas) como un tal German Garmendia. Pero antes de criticar lo que sucedió miremos en perspectiva lo siguiente: En la Encuesta de Consumo Cultural realizada por el DANE menos de la mitad de los colombianos leen. Solo el 48,4% lo ha hecho y de éstos el 28,7% solo ha leído 1 libro. Si solo un libro. Lo más curioso es que otras cifras muestran que los que no leen, dicen que no lo hacen porque no les gusta (55%), no tienen tiempo (40,9%), o porque prefieren leer revistas (19,6%). Sí señores y señoras, es más interesante leer sobre la separación de Brad Pitt y Angelina Jolie que conocer la vida del Coronel Aureliano Buendía

Dicho esto, los modelos deben cambiar. Si ya no usamos tiza en las aulas de clase y debemos sorprender a nuestros estudiantes, la literatura también debe serlo. No se necesita ser Shakespeare o saber quién es Shakespeare para escribir un libro. Si un youtuber logra escribir y hacer que la generación Z (los nacidos desde 1995) lea, lo debemos aplaudir y de pronto hacer el esfuerzo para que nuestros modelos literarios sean diferentes y las nuevas generaciones les interese leer más.

Por eso pienso que las grandes críticas que surgieron entre literatos y youtubers fueron por algo mucho más importante que la simple esencia de lo que significa ser un escritor o las capacidades necesarias para ser uno. Fue algo más que conseguir una gran fanaticada dispuesta a pagar por un libro original. Algo más grande que esperar más de 6 horas para tener un libro autografiado. Algo que muchos desean y pocos tienen. Algo que llaman FAMA.

Por eso mi próxima columna será dedicada a la fama, la influencia social y el impacto en el consumidor. Nos leemos…

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2 Comentarios

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    Sara Minotta 04 de octubre de 2016

    Estoy de acuerdo con que los los nuevos escritores deben tener en cuenta a su nuevo publico para hacerlo, pero tambien creo que el amor por la lectura tiene mucho que ver con la manera como los padres invitan a sus hijos a hacerlo, si desde pequeños se les muestra lo maravilloso de leer para ellos se convertira en una necesidad

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    Robinson 04 de octubre de 2016

    Si!!, Tienes toda la razón, quienes quieren obtener resultados diferentes haciendo lo mismo ya sea por tradición o porque simplemente siempre les ha funcionado están mandados a recoger, hay que cambiar la forma de llegar a un objetivo que siempre será que las nuevas generaciones tengan interés en leer, que deseen leer, y no sientan que leer sea un castigo!

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