El machismo como responsabilidad y no como culpa

Somos machistas, hombres y mujeres lo somos, es una realidad.

Me quisiera detener en esa realidad. La mayoría de los hombres y mujeres hemos sido siempre machistas. Bajo ese paradigma se ha construido nuestra sociedad y somos producto de la materialización de ese paradigma (aún más si quien me lee comparte conmigo el hecho de haber nacido en la zona paisa de Colombia, sociedad que se ha construido sobre la herencia judeo cristiana, en consecuencia, machista). 

Quienes aprendieron a cocinar fueron las mujeres, quienes aprendieron a llevar la carga económica de un hogar fueron los hombres; nos enseñaron el matrimonio como fin, les dijeron a los hombres que no podía llorar, nos dijeron a las mujeres que no podíamos tener rabia, nos pusieron ropa de determinado color en razón a nuestro género, nos enseñaron una orientación sexual atendiendo al criterio de la “normalidad”. Es solo que haga el ejercicio y piense cuántos de sus comportamientos son producto de su género, pero sobre todo, cuáles de esos lo ponen en una situación de privilegio sobre el otro género simplemente porque aleatoriamente nació hombre o mujer.

Pero el machismo es una interpretación, una de las posibles formas bajo las cuales el mundo se desarrolló, es parte de nuestra herencia cultura, no es una imposición y tenemos la posibilidad de comenzar a interpretar el mundo desde otro paradigma, quizá uno en donde nadie se vea beneficiado en razón de su género.

¿Qué hacer entonces? Yo creo que sería interesante hacernos responsables de esa herencia cultural y cuestionarla con un pensamiento más ético y menos moral. Para lograrlo es fundamental educarnos y educar a los niños y a las niñas desde la igualdad. ¿Cómo? La respuesta no la sé, pero a mí me ha funcionado la lectura. Explorar a partir de lo que otros escriben sobre la forma de relacionarnos me ha permitido comenzar a identificar y a desaprender la mujer machista que me habita. Entonces les quiero recomendar algunas de esas lecturas:

1.    Hay un texto de Chimamanda Adichie (una mujer fundamental en esta búsqueda) que se llama: Cómo Educar en el Feminismo. Leerlo es realmente fácil, son 15  recomendaciones prácticas para evitar el machismo en lo cotidiano. El texto está escrito para una mamá que quiere educar a su hija en el feminismo y que en el camino se encuentra con algunos problemas. Lo que más me gusta de este libro es haber aprendido que tanto hombres y mujeres, en razón de nuestro género, hemos recibido beneficios pero también nos hemos visto oprimidos. Tal vez comenzar a renunciar a esos privilegios sea una forma exitosa de relacionarnos entre géneros. El texto se consigue fácilmente en cualquier librería e incluso está en versión PDF en internet.

 

2.    El grupo de investigación “Equidad en la participación de hombres y mujeres en las diferentes instancias de la Universidad de los Andes”, realizó un estudio denominado: ¿“De igual a igual?” Esta investigación permite identificar, a partir de cifras, el reflejo propio del machismo en el escenario universitario. Uno de los datos más escandalosos es que entre los egresados que ganan más de once millón de pesos, el 70% son hombres. Sin duda esto es un llamado de atención más para hacer algo al respecto.

3.    Siento que es fundamental pensar mejor la forma en la que los niños son educados. Repetir el patrón del príncipe y la princesa, del rosa y el azul, de las muñecas y las pistolas, es abiertamente un error; es determinar desde pequeños el comportamiento. Ahora que no somos pequeños podemos ver el daño tan terrible que fue hecho. Recomiendo entonces que la próxima vez que tenga que darle un regalo a algún niño, piense en un libro. Por ejemplo: hay uno que se llama Cuentos De Buenas Noches Para Niñas Rebeldes, en él se relatan historias (con ilustraciones preciosas) de mujeres que han hecho mucho más que cocinar. Otro texto es una colección de libros que se llama Antiprincesas y Antihéroes (mi preferido es el de Violeta Parra), el solo nombre ya es indicativo del cambio en la forma en que estamos contando el mundo de los niños.

4.    Desde 1929 ya algunas personas se habían dado cuenta del problema del machismo, y aunque sin imaginarse el revolcón que causarían sus escritos, Virginia Woolf escribía: Una Habitación Propia. Es un ensayo corto pero absolutamente conmovedor e inspirador. Explora la necesidad de la independencia de la mujer como requisito para poder crear literatura, analogía que en la actualidad se podría hacer para cualquier acción que las mujeres queramos desarrollar. Reconocernos como independientes desde lo emocional, lo económico, lo aspiracional, lo profesional e incluso lo familiar, es fundamental para poder pensarnos iguales a cualquier hombre. El texto es muy fácil de leer en internet o de conseguir en cualquier librería (hay una ediciones preciosas).

La lista podría seguir, información hay mucha, lo que hay que crear es la responsabilidad individual con el problema. Si tienen otras lecturas sería muy interesante comenzar a compartirlas, siento que tiene mucho más sentido hacernos responsables de nuestro contexto machista que andar buscando coronar a alguien con una culpa que no va hacer que el futuro sea distinto. 

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